Muchas seguramente.
Llamados eternos….
Cartas que eran como testamentos.
Recuerdo la
ansiedad de llegar a casa cada día y fijarme si el cartero había pasado.
Cuanta expectativa…..
Pasó mucho tiempo.
Mirando hacia atrás
creo que nuestra mejor comunicación
no
fueron las tan esperadas cartas, ni las
llamadas….
Nuestra
mejor comunicación fueron las miradas.

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